El destino es un poco caprichoso y cruel ¿no creéis? Yo sí y no iba a tardar mucho en averiguarlo. Era una mañana muy soleada algo extraño en Londres, pues aunque siempre estaba lloviendo, y aunque me gustaba la lluvia echaba de menos el sol y pensaba disfrutar de ese día tanto como pudiera. Me levante y fui a ducharme. Cuando volví a mi cuarto a cambiarme mi móvil empezó a sonar.
Me encantaba esta canción y ya sabia quien se ocultaba tras esa llamada, el seer mas perfecto de mi mundo y mi mejor amigo. Cada vez que veía esos ojos verdes una sensación extraña me inundaba el cuerpo y que decir de su pelo rubio ¡uff!
Ryan era perfecto ademas de guapo era cariñoso y divertido y muy gracioso. Siempre me hacia reír.
De lo que no tenía ni idea era de lo que los meses siguientes me depararían...conteste la llamada y me dijo que venia hacia mi casa. Por cierto la semana que viene me mudaba a un barrio mas céntrico de Londres cerca de la casa de Ryan y él me estaba ayudando con la mudanza.
En cuanto sonó el timbre de la puerta baje corriendo las escaleras y fui a abrirle estaba tan guapo como siempre solo que hoy parecía un poco mas arreglado que otros días.
Por cierto me llamo Anabella aunque mis amigos me llaman Ana/Bella excepto él que me llamaba osita.
-Hola osita- me contesto con esa sonrisa tan preciosa que me encantaba- ¿Qué tal?
-Bien, ¿vamos?- le respondí yo.
-Claro- me respondió él.
Estaba clara una cosa jamás me acostumbraría a su sonrisa Era tan.....no se como describirla.
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